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Curvas y Color en la Galería BAT

GALERÍA BAT ALBERTO CORNEJO

Una mañana de miércoles de ritmo rápido, el coche veloz por la autopista vacía hace salpicar el agua de los charcos de la noche anterior. Luz gris, colores mortecinos por la carretera rumbo al centro de la ciudad, las miradas de las personas un poco apagadas al contemplar el cielo cubierto a mediados de Abril. Nuevos Ministerios, Plaza San Juan de la Cruz hacia arriba, a la derecha, un par de callejuelas y una puerta de cristal; timbre a la izquierda, Entrada, EMPUJE, PUSH: Adelante. Ha llegado usted a la Galería BAT Alberto Cornejo.

La atmósfera curiosa del lugar comienza por la aparición de un diminuto perrito peludo que corretea a saludar a los recién llegados, una imagen extraña y divertida entre los cuadros y las esculturas. Alrededor del nuevo amigo se extiende una sala grande y amplia de paredes blancas dispuesta en varios niveles, un lugar luminoso y repleto de cuadros y esculturas que nada tiene que ver con el día gris al otro lado de la puerta. El ambiente especial de la galería lo completan una serie de salas entre ocultas y expuestas donde se encuentran los despachos y almacenes de los dueños; habitaciones algo destartaladas e intrigantes llenas de obras y secretos que se atisban al otro lado de un pasillo de la sala principal.

 

 

 

EXPOSICIÓN DIÁLOGOS VI

La exposición que alberga contrasta aún más con el panorama lluvioso que ofrece el miércoles por la mañana. Se trata de un doble diálogo, Diálogos VI, entre el estallido de colores intensos y saturados de los cuadros del artista Pablo Lambertos, y las formas contenidas y elegantes de la escultura de Diego Canogar. Ambas obras funcionan y se complementan muy bien dentro de sus parecidos y sus diferencias. Una es sobria, blanca y negra, sutil, y la otra explosiva y gigantesca, colorida; pero las dos encajan perfectamente dentro de un estilo abstracto, sugerente e impactante.

 

 

HASTA PRONTO

Dan las 14:00 y la galería cierra a mediodía. Una última vuelta alrededor de este microuniverso de colores y esculturas, alargando los minutos hasta abandonar la luminosidad del interior para volver al exterior y tener que encarar los tonos grises que allí se encuentran; los del cielo, los de las paredes de las casas, de la carretera, de los charcos de la noche anterior, los de las miradas algo apagadas de los paseantes. Resignación, paso a paso en pos de la puerta, el perrito corretea tras de ti hasta los escalones frente a la entrada, y te lanza una última mirada de despedida.

Salida, Empuje, PUSH: Hasta pronto. Vuelva usted cuando desee.

 

 

 

 

Artmimo - 11/04/2018