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Lubricán de Julia Spinola

DUSK

Madrid, por ejemplo en Abril, a las 8 de la tarde, calle abajo o calle arriba, entre calles; abrigo porque aún refresca, farolas a medio encender, cielo entre despejado y ennegrecido por los primeros toques de la noche incipiente. Un instante más, un momento más- el atardecer contiene la respiración y suspira de pronto, desciende como un manto lento por encima de la ciudad.  Y entonces, prácticamente un parpadeo, unos pasos más de paseo; unos pocos minutos sin sol y sin noche, indefinidos; mirada al cielo, a los resquicios iluminados de paredes y ventanas que reflejan un blancor tenue, un juego de sombras que se diluyen rápida pero delicadamente entre las alturas y las aceras. En inglés existe una palabra que el castellano no contiene: dusk. El momento entre el atardecer y el anochecer.

UN DOBLE DIÁLOGO

Es este momento, esta luz particular, el tema central de la exposición ‘Lubricán’ de la artista Madrileña Julia Spinola. La artista explora esta temática en salas tenuemente iluminadas,  lugar donde expone una serie de esculturas y estructuras gigantescas que representan diversas realidades urbanas e industriales a través de formas abstractas y simbólicas. Las diferentes obras esconden un mensaje velado que trasciende su aspecto más formal e interroga al visitante en varios planos. Por un lado, establece un diálogo físico y directo con el que se pasea por las enormes instalaciones, impactando en un plano meramente visual y sensorial. Por otro, y en palabras de la propia artista, la obra expuesta busca despertar una reflexión más conceptual sobre lo que simboliza este momento concreto del día, el punto entre la noche y el día: la transición; la indefinición; la transformación entre un estado y otro.

 

CENTRO DE ARTE DOS DE MAYO

Julia Spinola es una de las artistas madrileñas contemporáneas más reconocidas, habiendo ganado, entre otros, el premio ARCO 2017 por la Comunidad de Madrid. La exposición tiene lugar en el Centro de Arte Dos de Mayo, sede que se encuentra en el centro de Móstoles. Se trata de un edificio amplio y moderno, perfecto para exposiciones de gran formato que necesitan de grandes espacios para el mayor impacto visual de su obra. El centro se caracteriza por una apuesta progresista que impulsa tanto a artistas locales como internacionales.

UN ÚLTIMO RESQUICIO

Madrid, por ejemplo en Abril, a las 8 y poco de la tarde, calle abajo o calle arriba, entre calles; abrigo porque aún refresca, farolas, esta vez sí, encendidas; cielo despejado, ahora sí, completamente oscuro, completamente anochecido. El momento ha terminado, la oscuridad ha inundado ya cada rincón de la ciudad; el paseante camina en silencio, pensando en esos instantes de transición que acaba de ver terminar casi sin darse cuenta. El momento ha finalizado en toda la ciudad; no queda ni un resquicio de esa luz, de esa sensación, ni lo habrá hasta el día siguiente; ni un resquicio, ni una gota iluminada; nada, nada, salvo quizás… Salvo quizás por un lugar particular, entre gris y marrón y azul marino, una sala amplia de un centro de arte de las afueras de la ciudad donde aún una luz tenue ilumina unas vagas formas en el interior del edificio.

Aquí quizás aún siga viva durante unas semanas más, durante unos meses más, el momento transitorio; vivo hasta, por ejemplo, el 27 de Mayo, día oficial de cierre de la exposición de Julia Spinola. Y sólo entonces podrá, quizás, anochecer del todo en la tercera planta del centro de las afueras de la ciudad.

 

Artmimo - 09/04/2018